Infiltraciones de Procaína y Complejo B en Cervicalgia Crónica
Cómo romper el ciclo dolor–espasmo–isquemia en el cuello sin recurrir de entrada a corticoides ni a fármacos sistémicos: fundamento, técnica y protocolo.

Si su dolor cervical lleva más de tres meses instalado y ya pasó por relajantes musculares y antiinflamatorios sin un alivio sostenido, probablemente no se trata de un problema que un fármaco oral pueda resolver desde adentro hacia afuera. La cervicalgia crónica suele mantenerse por un ciclo local de dolor, espasmo e isquemia que se retroalimenta a sí mismo, y ese ciclo responde mejor a una intervención directa sobre el tejido que a otra tableta.
Las infiltraciones locales con procaína y vitaminas del complejo B son una herramienta de la Neuralterapia y la mesoterapia clínica pensada exactamente para eso: actuar sobre el músculo y el nervio irritado en el sitio donde el problema realmente vive.
Por qué infiltrar en lugar de solo medicar por vía oral
Un AINE o un relajante muscular sistémico actúa sobre todo el organismo para llegar, de forma diluida, hasta la zona dolorosa. Una infiltración local hace lo contrario: concentra el efecto exactamente donde está el punto gatillo, con una fracción de la dosis y sin buena parte de los efectos adversos gastrointestinales o de sedación asociados al uso sistémico prolongado.
La procaína
A diferencia de otros anestésicos locales, la procaína tiene una vida media corta y baja liposolubilidad, lo que reduce el riesgo de toxicidad sistémica y concentra su acción a nivel de la membrana celular. Estabiliza la membrana neuronal, regula el potencial de acción y ejerce un efecto antiespasmódico sobre la musculatura.
El complejo B (B1, B6, B12)
- B1 (Tiamina): sostiene el metabolismo energético neuronal.
- B6 (Piridoxina): participa en la síntesis de neurotransmisores como GABA y serotonina, involucrados en la modulación del dolor.
- B12 (Cianocobalamina): fundamental para la síntesis de mielina y la regeneración axonal; hay evidencia de nivel II-III que respalda su papel analgésico en neuralgia postherpética y neuropatía periférica dolorosa.[1]
La lógica de la combinación es sencilla: la procaína detiene la descarga eléctrica anómala del nociceptor mientras el complejo B aporta el sustrato metabólico que ese mismo tejido nervioso necesita para repararse.
A quién le sirve y a quién no
Indicaciones
- Cervicalgia crónica inespecífica.
- Síndrome miofascial con puntos gatillo activos en trapecio, elevador de la escápula y esplenios.
- Cervicobraquialgias leves de predominio muscular.
- Cefalea tensional de origen cervical.
Contraindicaciones
- Absolutas: hipersensibilidad conocida a la procaína o anestésicos tipo éster (alergia a PABA), infección activa en el sitio de punción, trastornos graves de la coagulación.
- Relativas: primer trimestre de embarazo, miastenia gravis, deficiencia grave de pseudocolinesterasa.

La técnica, paso a paso
El procedimiento se realiza con el paciente sentado o en decúbito prono, con la frente apoyada, en un entorno clínico controlado.
1. Palpación y dianas terapéuticas
Se identifican las zonas de mayor resistencia muscular y los puntos gatillo. Las dianas principales son la unión cervicodorsal (C7-T1) e inserción del ligamento nucal, los vientres del trapecio descendente y del elevador de la escápula, y los músculos suboccipitales en la base del cráneo.
2. Asepsia
Limpieza rigurosa de la zona con clorhexidina al 2%, en movimientos circulares de dentro hacia afuera.
3. Punción
La aguja se introduce con un ángulo de 90° (intramuscular) o 45° según la zona, hasta contactar con la banda tensa o el punto gatillo.
4. Inyección
Se infiltra lentamente entre 0,5 y 1 ml por punto, buscando la distensión del tejido. Con la técnica de "múltiples puntos" o en abanico, se retira la aguja a plano subcutáneo, se cambia de ángulo y se reintroduce, cubriendo toda el área del punto gatillo con el menor número posible de punciones cutáneas.
Protocolo clínico escalonado
| Sesión | Frecuencia | Objetivo | Dosis sugerida |
|---|---|---|---|
| 1ª – 3ª sesión | Semanal | Romper el ciclo dolor-espasmo y desactivar puntos gatillo | 5–8 ml de mezcla total, en trapecio superior, elevador y suboccipitales |
| 4ª – 6ª sesión | Quincenal | Consolidación y trofismo tisular | 3–5 ml de mezcla, en puntos paravertebrales cervicales bajos y dorsales altos |
| Mantenimiento | Mensual, si es necesario | Sostener el alivio | Dosis mínima efectiva en la zona sintomática |
La mezcla base habitual combina procaína al 1-2% (5 ml) con una ampolla estándar de complejo B (1 ml: B1 100 mg, B6 100 mg, B12 1000-5000 mcg). En contracturas severas y sin contraindicación puede valorarse añadir un relajante muscular, aunque la tendencia actual es simplificar la mezcla para reducir el riesgo de reacciones.
Qué dice la evidencia disponible
Las infiltraciones en puntos gatillo miofasciales —con o sin agente inyectado— son un procedimiento ampliamente descrito para el dolor miofascial agudo y crónico, incluida la región cervical.[2] Una revisión sistemática sobre infiltraciones en puntos gatillo para dolor cervical y lumbar crónico encontró beneficios comparativos entre distintos agentes inyectados, aunque con calidad de evidencia heterogénea entre los estudios disponibles.[3]
Respecto al componente de complejo B, una revisión sistemática sobre vitamina B12 en dolor neuropático periférico documentó evidencia de nivel II para la neuralgia postherpética y de nivel III para la neuropatía dolorosa en general, principalmente como parte de esquemas combinados y no como monoterapia.[1] Esto respalda su papel como coadyuvante neurotrófico, no como sustituto del anestésico local ni como tratamiento aislado de la cervicalgia.
Con esta evidencia en mano, la posición clínicamente honesta es la siguiente: la combinación procaína + complejo B es una herramienta segura, de bajo costo y con fundamento fisiológico razonable, pero su eficacia específica en cervicalgia crónica —como mezcla y no como componentes aislados— depende todavía en gran medida de la experiencia clínica acumulada más que de ensayos controlados dedicados a esa combinación exacta.
Efectos adversos y precauciones
- Aumento transitorio del dolor en las primeras 24 horas, manejable con frío local y paracetamol.
- Hematomas en zonas vascularizadas: se controlan con compresión inmediata tras la punción.
- Reacción vagal por ansiedad o dolor: se retira la aguja y se coloca al paciente en posición de Trendelenburg.
- Reacción alérgica: poco frecuente con procaína, pero el consultorio debe contar siempre con un kit de anafilaxia disponible.
En resumen
La infiltración de procaína y vitaminas del complejo B es una herramienta terapéutica de bajo costo y buen perfil de seguridad para el manejo de la cervicalgia crónica de origen miofascial. Su capacidad de modular la excitabilidad de la membrana neuronal y aportar sustrato neurotrófico la convierte en una alternativa razonable frente a la infiltración repetida con corticoides, especialmente cuando se busca evitar la atrofia tisular o los efectos sistémicos de los esteroides. Como toda infiltración, requiere formación anatómica y clínica específica, y su indicación debe ser siempre individualizada.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la neuralterapia con procaína y complejo B?
Es una técnica de infiltración local que combina un anestésico de acción corta (procaína) con vitaminas B1, B6 y B12, aplicada en puntos gatillo y zonas paravertebrales para interrumpir el ciclo de dolor-espasmo-isquemia de la cervicalgia crónica y nutrir el tejido nervioso irritado.
¿Duele la infiltración y cuánto dura el efecto?
La molestia es breve, similar a una punción intramuscular, y puede haber un aumento transitorio del dolor en las primeras 24 horas. El alivio del espasmo suele notarse de forma progresiva a lo largo de las sesiones del protocolo.
¿Cuántas sesiones se necesitan para la cervicalgia crónica?
Habitualmente de 3 a 6 sesiones iniciales, semanales y luego quincenales, seguidas de mantenimiento mensual si el caso lo requiere. El número exacto depende de la cronicidad y de la respuesta individual.
¿Es lo mismo que una infiltración con corticoide?
No. Busca estabilizar la membrana neuronal y nutrir el tejido sin el riesgo de atrofia tisular ni los efectos sistémicos del uso repetido de corticoides, por lo que suele preferirse para un abordaje repetible.
¿Quién no debería recibir este tratamiento?
Personas con hipersensibilidad a la procaína o anestésicos tipo éster, infección activa en el sitio de punción o trastornos graves de la coagulación. Requiere precaución en el primer trimestre de embarazo, miastenia gravis o deficiencia grave de pseudocolinesterasa.

Dr. Pedro Estrada — Médico (RM 12976-91) con más de 34 años de experiencia clínica. Especialista en Medicina Integrativa, Acupuntura, Medicina Tradicional China, Homotoxicología y Fitoterapia Clínica. Autor de "El Tao de la Guerra y la Salud". Atiende en Consultorio Alíviate, Medellín.
Referencias
- Julian, T., Syeed, R., Glascow, N., Angelopoulou, E., & Zis, P. (2020). B12 as a treatment for peripheral neuropathic pain: A systematic review. Nutrients, 12(8), 2221. Recuperado de https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32722436/
- Nelson, A. G., et al. Trigger point injections. StatPearls / PubMed. Recuperado de https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35526973/
- Debrosse, M., Shergill, S., Shah, A., Patel, K., & Gulati, A. (2022). Trigger point injection therapies for chronic myofascial neck and back pain: A systematic review. Interventional Pain Medicine, 1(3), 100076.