Protocolos Clínicos · Homotoxicología
Homotoxicología en el manejo del dolor crónico no oncológico: guía clínica
Un abordaje sistémico basado en la teoría de las fases de Reckeweg, los medicamentos antihomotóxicos y su integración con la medicina funcional e integrativa para el dolor que la medicina convencional no logra resolver.
Resumen clínico
El dolor crónico no oncológico constituye uno de los mayores desafíos terapéuticos en la medicina contemporánea. La homotoxicología, sistema médico desarrollado por Hans-Heinrich Reckeweg, ofrece un marco explicativo y terapéutico coherente que interpreta el dolor crónico como expresión de una vicariación progresiva con acumulación de homotoxinas en la matriz extracelular. Esta guía clínica integra la teoría de las seis fases, los principales medicamentos antihomotóxicos disponibles y su combinación con acupuntura, fitoterapia y medicina funcional, aportando al clínico un protocolo estructurado, replicable y fundamentado en la evidencia disponible.
1. El dolor crónico no oncológico: magnitud del problema
Se define el dolor crónico no oncológico (DCNO) como aquel que persiste más de tres meses, cuya causa no es neoplásica y cuyo impacto funcional, emocional y social supera ampliamente al daño tisular que inicialmente lo desencadenó. La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) lo clasifica en su actualización de 2019 como dolor crónico primario o secundario, reconociendo la importancia de los mecanismos de sensibilización central como factor etiológico dominante en muchos pacientes.
Epidemiológicamente, el DCNO afecta entre el 20 y el 30 % de la población adulta mundial. En Colombia, estudios de prevalencia sugieren cifras similares, con predominio en patologías musculoesqueléticas (lumbalgia crónica, fibromialgia, artropatías degenerativas), neuropáticas (neuropatía diabética, síndrome de dolor regional complejo) y mixtas (cefalea crónica diaria, dolor pélvico crónico).
La farmacología convencional —AINEs, opioides menores, anticonvulsivantes, antidepresivos— ofrece alivio parcial en un porcentaje limitado de pacientes y acumula efectos adversos relevantes: gastropatía, dependencia, sedación y deterioro cognitivo. Esta brecha terapéutica justifica el abordaje integrativo, y en particular la aplicación de la homotoxicología clínica como estrategia de fondo y regulación.

2. Fundamentos homotoxicológicos: la teoría de Reckeweg

Hans-Heinrich Reckeweg (1905–1985), médico alemán y fundador de los laboratorios Heel, formuló la homotoxicología como un puente entre la homeopatía clásica y la bioquímica moderna. Su premisa fundamental es que toda enfermedad representa la expresión de los esfuerzos del organismo por neutralizar y eliminar sustancias tóxicas endógenas o exógenas —las homotoxinas— con el fin de preservar la homeostasis biológica.
Cuando los sistemas fisiológicos de eliminación (hígado, riñón, intestino, piel, pulmón) resultan sobrepasados, las homotoxinas migran hacia compartimentos más profundos, especialmente la matriz extracelular (ECM), que Reckeweg denominó sistema básico de Pischinger. La ECM actúa como el verdadero escenario de intercambio entre células, capilares y nervios, y su contaminación sostenida genera los sustratos bioquímicos del dolor crónico: inflamación silente, disfunción mitocondrial, alteración del colágeno y sensibilización de los nociceptores periféricos.
2.1 La tabla de las seis fases
Reckeweg organizó la progresión de las enfermedades en seis fases distribuidas en dos grandes territorios: las tres primeras corresponden al lado excretivo o humoral, donde las defensas biológicas mantienen el control; las tres últimas al lado celular, donde la toxicidad se internaliza en estructuras celulares con daño potencialmente irreversible. Una línea divisoria crítica —la división biológica— separa ambos territorios y define el pronóstico de recuperación.
| Fase | Nombre | Mecanismo dominante | Ejemplo clínico en dolor | Pronóstico |
|---|---|---|---|---|
| I | Excreción | Eliminación activa de homotoxinas por mucosas, piel o riñón | Dolor muscular posinfeccioso con diaforesis | Excelente |
| II | Reacción | Respuesta inflamatoria aguda, fiebre, dolor nociceptivo | Artritis reactiva, lumbalgia aguda con espasmo | Muy bueno |
| III | Depósito | Acumulación de toxinas en la ECM sin reacción inflamatoria | Fibromialgia inicial, tendinopatía crónica | Bueno |
| — División biológica: a partir de aquí la recuperación requiere mayor tiempo y profundidad terapéutica — | ||||
| IV | Impregnación | Penetración de homotoxinas en estructuras celulares; bloqueo enzimático | Neuropatía periférica, dolor crónico con alodinia | Moderado |
| V | Degeneración | Destrucción progresiva de tejidos; cambios estructurales irreversibles parciales | Artrosis avanzada, osteoporosis dolorosa | Reservado |
| VI | Desdiferenciación | Pérdida del control del ciclo celular; transformación neoplásica | Dolor por proceso degenerativo severo / oncológico | Grave |
Clave clínica · Vicariación
El concepto de vicariación progresiva explica el agravamiento de la enfermedad cuando el médico suprime síntomas de una fase inferior sin eliminar la carga tóxica subyacente. El uso prolongado de AINEs sin depuración de la ECM es el ejemplo paradigmático: el dolor lumbar agudo se silencia, pero la homotoxina migra hacia fases IV–V, emergiendo años después como neuropatía o degeneración discal. La terapia antihomotóxica busca la vicariación regresiva: retroceder fases hacia la eliminación fisiológica.

3. Evaluación clínica del paciente con DCNO desde la homotoxicología
La anamnesis homotoxicológica va más allá del dolor en sí mismo. El clínico debe construir una cronología homotóxica: mapear la secuencia de enfermedades pasadas, tratamientos supresivos recibidos (corticoides, antibióticos de larga duración, AINEs crónicos), vacunaciones, exposiciones ambientales y hábitos nutricionales para estimar en qué fase se encuentra el paciente y cuál es el grado de bloqueo de la ECM.
Los signos exploratorios de relevancia homotoxicológica en el dolor crónico incluyen: respuesta tisular reducida (piel fría, poco eritematosa), ausencia de reacción febril ante infecciones intercurrentes, hipersensibilidad difusa con umbrales bajos de alodinia, fatiga mitocondrial (agotamiento precoz), patrón de lengua con capa blanca o gruesa en Medicina Tradicional China —que correlaciona con acumulación de patógenos internos— y pulso profundo y lento que indica deficiencia del Yang de Riñón con retención de Frío.
3.1 Correlación con medicina funcional
La homotoxicología se nutre y complementa con los marcadores de la medicina funcional. La proteína C reactiva ultrasensible (hsPCR) refleja la inflamación de bajo grado propia de las fases III–IV; la homocisteína elevada señala bloqueo del ciclo del metilo y acumulación de toxinas sulfuradas; el estado de la microbiota intestinal —disbiosis, permeabilidad intestinal aumentada— constituye la fuente más relevante de homotoxinas endógenas en muchos pacientes con fibromialgia o dolor neuropático. La dosificación de zinc eritrocitario, magnesio intracelular y el perfil de ácidos grasos omega-3/omega-6 complementan la evaluación para orientar la suplementación funcional adjunta.
4. Los medicamentos antihomotóxicos: mecanismos y clasificación
Los medicamentos antihomotóxicos (MAH), comercializados principalmente bajo la marca Heel, son preparaciones homeopáticas combinadas, elaboradas según la Farmacopea Homeopática Alemana (HAB), que actúan sobre tres niveles del sistema básico de Pischinger: (1) drenaje y eliminación de homotoxinas acumuladas; (2) regulación inmunomoduladora de la respuesta inflamatoria; y (3) restauración enzimática y mitocondrial a nivel celular.
Su seguridad farmacológica es amplia: ausencia de efectos adversos gastrointestinales, renales o hepáticos en las dosis terapéuticas recomendadas, sin interacciones medicamentosas documentadas con la mayoría de fármacos convencionales, lo que los hace especialmente útiles en pacientes polimedicados —situación frecuente en el dolor crónico del adulto mayor.
Medicamentos antihomotóxicos principales en DCNO
- Traumeel® S Compuesto antiinflamatorio y analgésico de referencia. Contiene Arnica montana, Calendula, Hamamelis, Belladonna, Aconitum y otros 11 componentes. Inhibe la síntesis de IL-1β, TNF-α y PGE2 por mecanismo distinto a los AINEs, sin bloquear la COX-2. Indicado en dolor musculoesquelético, articular, traumático y postquirúrgico crónico. Vías: oral (tabletas, gotas), tópica (ungüento, gel), infiltración periarticular o perineural.
- Zeel® T Específico para artropatías degenerativas crónicas. Modula la degradación de la matriz extracelular articular, estimula la síntesis de colágeno tipo II e inhibe las metaloproteasas MMP-3 y MMP-13. Compuesto por Rhus toxicodendron, Solanum dulcamara, Sanguinaria canadensis, Sulfur y extractos cartilaginosos. Indicado en artrosis de rodilla, cadera, columna y articulaciones pequeñas. Se combina frecuentemente con Traumeel® en infiltraciones intraarticulares.
- Spascupreel® Antiespasmódico de acción neurovegetativa. Contiene Colocynthis, Ammonium bromatum, Atropinum sulfuricum en diluciones homeopáticas. Indicado en dolor de tipo cólico o espástico: lumbalgia con contractura severa, dolor pélvico crónico, dismenorrea y dolor visceral funcional. Se usa sublingual o en ampollas bebibles.
- Neuralgo-Rheum® Indicado específicamente en síndromes neurálgicos y reumatoides. Combina Citrullus colocynthis, Rhus toxicodendron, Ledum palustre y Colchicum. Primera elección en neuralgias crónicas (intercostal, trigeminal, ciática), síndrome de dolor miofascial y braquialgia cervical. Disponible en ampollas para infiltración o uso oral.
- Lymphomyosot® Drenante linfático y de la ECM. Base terapéutica imprescindible para la depuración de homotoxinas en la matriz. Contiene Myosotis arvensis, Scrophularia nodosa, Calcium phosphoricum y Nasturtium aquaticum. Su uso sistémico previo o paralelo potencia la acción de los demás MAH al abrir las vías de eliminación. Indicado en edemas, procesos linfáticos crónicos y como base depurativa.
- Coenzyme compositum® Restaurador del metabolismo celular energético (ciclo de Krebs y cadena respiratoria mitocondrial). Contiene coenzimas catalizadoras: ácido alfa-lipoico, ubiquinona, vitaminas del grupo B en diluciones homeopáticas. Indicado cuando el dolor crónico cursa con fatiga profunda, intolerancia al ejercicio o signos de disfunción mitocondrial (fibromialgia, síndrome de fatiga crónica con dolor).
- Ubichinon compositum® Complemento del Coenzyme compositum® en el restablecimiento del metabolismo aeróbico. Ubiquinona (Q10) y antioxidantes en diluciones homeopáticas. Se alterna en semanas intercaladas con Coenzyme compositum® para una estimulación mitocondrial progresiva sin saturar los sistemas de respuesta.
- Discus compositum® Específico para patología discal y dolor raquídeo degenerativo. Contiene tejidos discales en diluciones isopáticas, Colocynthis, Rhus toxicodendron y Medorrhinum. Indicado en discopatías lumbares y cervicales crónicas, síndrome postlaminectomía y cervicobraquialgia refractaria. Administración semanal en ampollas oral o subcutánea.
5. Protocolo clínico estructurado para el DCNO
El protocolo que se presenta a continuación se estructura en tres fases temporales que siguen la lógica de la vicariación regresiva: primero depurar la ECM, luego regular la inflamación y finalmente regenerar los tejidos dañados. Este esquema debe adaptarse individualmente según la fase homotoxicológica del paciente y la localización del dolor.
5.1 Evaluación inicial y clasificación de la fase
En la primera consulta se realiza la anamnesis cronológica, exploración física con valoración neurológica y osteoarticular, y si es posible, determinación de hsPCR, hemograma, perfil metabólico básico y niveles de vitamina D. En la historia clínica se documenta el índice de bloqueo de la ECM (presencia de edema linfático, respuesta inflamatoria reducida, sensibilización difusa) para clasificar al paciente en fase III, IV o V de la tabla de Reckeweg.
5.2 Fase 1 — Depuración de la ECM (Semanas 1–4)
| Medicamento | Dosis / Vía | Frecuencia | Objetivo |
|---|---|---|---|
| Lymphomyosot® gotas | 30 gotas en agua, 3 veces/día | Diario | Apertura del sistema linfático y drenaje ECM |
| Berberis compositum® gotas | 20 gotas, 3 veces/día | Diario | Drenaje renal y hepático; eliminación de ácido úrico y oxalatos |
| Hepeel® tabletas | 1 tableta sublingual, 3 veces/día | Diario | Soporte hepático y detoxificación de fase II |
| Traumeel® tabletas | 1 tableta sublingual, 3–4 veces/día | Diario | Control del dolor y la inflamación de base |
5.3 Fase 2 — Regulación e inmunomodulación (Semanas 5–10)
| Medicamento | Dosis / Vía | Frecuencia | Objetivo |
|---|---|---|---|
| Neuralgo-Rheum® amp. | 1 ampolla oral o SC perineural | 2 veces/semana | Control de la neuralgia y el dolor neuropático |
| Zeel® T tabletas | 1 tableta sublingual, 3 veces/día | Diario | Modulación articular y regeneración del cartílago |
| Spascupreel® tabletas | 1–2 tabletas según dolor | A demanda / 3 veces/día | Control del espasmo muscular y dolor visceral |
| Engystol® tabletas | 1 tableta sublingual, 3 veces/día | Diario | Inmunomodulación inespecífica y soporte antiviral |
5.4 Fase 3 — Regeneración celular y mitocondrial (Semanas 11–20)
| Medicamento | Dosis / Vía | Frecuencia | Objetivo |
|---|---|---|---|
| Coenzyme compositum® amp. | 1 ampolla SC o oral | 1 vez/semana (semanas impares) | Restauración del ciclo de Krebs y función mitocondrial |
| Ubichinon compositum® amp. | 1 ampolla SC o oral | 1 vez/semana (semanas pares) | Antioxidante mitocondrial y regeneración energética |
| Discus compositum® amp. | 1 ampolla SC paravertebral | 1 vez/semana | Regeneración del disco intervertebral (en patología raquídea) |
| Gelsemium comp.® tabletas | 1 tableta, 3 veces/día | Diario | Soporte neurológico y reducción de la sensibilización central |
Nota de administración
Las ampollas Heel pueden administrarse por vía oral (bebidas), sublingual, intramuscular, subcutánea o en técnicas de mesoterapia y neural-terapia. La administración parenteral en puntos de acupuntura —acupuntura farmacológica— potencia el efecto sinérgico de ambos sistemas al combinar el estímulo del punto con la acción reguladora del medicamento antihomotóxico.
6. Integración con acupuntura: protocolo sinérgico
La acupuntura es el complemento natural de la homotoxicología en el DCNO. Mientras los MAH actúan sobre la ECM y el metabolismo celular, la acupuntura regula los ejes autonómico y neuroendocrino que modulan la percepción del dolor a nivel central y periférico. La combinación genera efectos superiores a cualquiera de los dos por separado.
6.1 Puntos clave según localización del dolor
En el dolor lumbar crónico, el protocolo incluye los puntos Vejiga Urinaria 23 (BL-23, Shenshu), BL-40 (Weizhong), BL-60 (Kunlun), Riñón 3 (Taixi) y Vaso Gobernador 4 (Mingmen). Desde la perspectiva de la MTC, el dolor lumbar crónico refleja deficiencia de Jing de Riñón con invasión de Frío-Humedad; los puntos seleccionados tonifican el Yang de Riñón y dispersan el Frío-Humedad retenido.
En la fibromialgia, se prioriza el tratamiento del Hígado (deficiencia de Xue e Yin del Hígado) y del Corazón (Shen perturbado): Hígado 3 (Taichong), Bazo-Páncreas 6 (Sanyinjiao), Pericardio 6 (Neiguan), Corazón 7 (Shenmen) y Estómago 36 (Zusanli) como punto tónico general.
En las neuralgias periféricas (ciática, braquialgia, neuralgia postherpética), la combinación de puntos distales y locales con técnica de dispersión, junto con la inyección perineural de Neuralgo-Rheum® diluido, constituye una de las intervenciones más eficaces disponibles en el arsenal integrativo.

7. Fitoterapia integrativa: soporte en el dolor crónico
La fitoterapia aporta al protocolo homotoxicológico agentes con propiedades antiinflamatorias, analgésicas, neuroprotectoras y adaptogénicas que actúan sobre dianas moleculares complementarias a los MAH.
7.1 Plantas de primera elección en DCNO
Harpagophytum procumbens (garra del diablo): inhibidor de NF-κB, COX-2 y LOX-5, con evidencia clínica en lumbalgia crónica y artropatías degenerativas. Dosis estándar: 2.400 mg/día de extracto seco estandarizado en harpagoside al 2%. Contraindicado en úlcera gástrica activa.
Boswellia serrata: inhibidor selectivo de la 5-lipoxigenasa. Especialmente útil en artritis degenerativa y dolor neuropático inflamatorio. El ácido acetil-11-ceto-β-boswélico (AKBA) es el principio activo de referencia. Dosis: 300–400 mg de extracto estandarizado, 3 veces/día.
Curcuma longa: modulador pleiotrópico de la inflamación. Actúa sobre NF-κB, MAPK y TNF-α. Para su eficacia clínica es imprescindible la formulación con piperina (BioPerine®) o fosfolípidos (Meriva®) para mejorar la biodisponibilidad. Dosis: 500–1.000 mg de curcuminoides/día en formulación de alta absorción.
Valeriana officinalis y Passiflora incarnata: moduladores del eje HPA y del sistema GABAérgico, útiles cuando el dolor crónico se asocia a hipervigilancia, insomnio y componente de sensibilización central. Su acción sedante suave mejora la calidad del sueño profundo, fase reparadora clave en fibromialgia.
Ginkgo biloba: indicado en el componente neuropático del dolor crónico, especialmente cuando cursa con deterioro microcirculatorio periférico (neuropatía diabética, síndrome de dolor regional complejo). Su acción antioxidante y antiagregante mejora la perfusión en el nervio isquémico.

8. Soporte nutricional y ortomolecular
El dolor crónico genera y es sostenido por deficiencias nutricionales específicas que deben corregirse en paralelo al protocolo homotoxicológico:
Magnesio (glicinato o malato): cofactor de más de 300 enzimas, el magnesio es el relajante muscular fisiológico por excelencia. Su deficiencia es casi universal en pacientes con fibromialgia y lumbalgia crónica. Dosis: 300–400 mg/día de magnesio elemental. El malato de magnesio presenta especial afinidad para la fibromialgia por su participación en el ciclo del ácido málico.
Vitamina D3 + K2: el déficit de vitamina D (25-OHD <30 ng/mL) se asocia con umbral de dolor reducido, disfunción inmune y riesgo de sensibilización central. Restaurar niveles >50 ng/mL es un objetivo terapéutico en sí mismo. Dosis de mantenimiento: 2.000–5.000 UI/día de D3 con 100–200 mcg de K2 (MK-7) para dirigir el calcio al hueso y evitar calcificaciones vasculares.
Omega-3 de alta potencia (EPA+DHA): precursores de resolvinas y protectinas, mediadores lipídicos de la resolución activa de la inflamación. Dosis clínica en dolor crónico: 2.000–4.000 mg/día de EPA+DHA combinados. Calidad esencial: índice de omega-3 superior al 8%.
Coenzima Q10 (Ubiquinol): antioxidante mitocondrial con evidencia en fibromialgia y síndrome de fatiga crónica. La forma ubiquinol (reducida) es hasta 8 veces más biodisponible que la ubiquinona. Dosis: 100–300 mg/día.
Sales de Schuessler: en el contexto del dolor crónico musculoesquelético resultan especialmente relevantes: Mag. phosphoricum (nº 7) para el espasmo muscular y la neuralgia; Calc. phosphoricum (nº 2) para el dolor óseo y la consolidación del tejido conectivo; Natrium muriaticum (nº 9) para el dolor que empeora con el frío y la humedad; Silicea (nº 12) para la debilidad del tejido conectivo y la neuropatía periférica.
9. Abordaje del eje mente-cuerpo en el dolor crónico
La homotoxicología, fiel a su raíz holística, no puede ignorar la dimensión psicoemocional del dolor crónico. La neurociencia contemporánea ha confirmado lo que Reckeweg intuyó: la sensibilización central —ese estado de hipersensibilidad del sistema nervioso central que perpetúa el dolor más allá del daño tisular— tiene un sustrato bioquímico de inflamación neuroglial con astrogliosis reactiva, elevación de glutamato y disregulación del eje HPA, todos ellos mecanismos directamente relacionados con la acumulación de homotoxinas en el sistema nervioso.
Las Flores de Bach complementan el protocolo desde el nivel emocional: White Chestnut para el pensamiento obsesivo en torno al dolor; Willow para el resentimiento y la victimización asociados al dolor crónico; Gorse para la desesperanza y la convicción de que no hay curación posible; Oak para el paciente que lucha hasta el agotamiento sin pedir ayuda.
La integración de técnicas de regulación autonómica —meditación de conciencia plena (mindfulness), coherencia cardíaca, yoga terapéutico— potencia los efectos del protocolo al reducir la actividad del eje simpático-adrenal, disminuyendo el cortisol crónico que contribuye a la permeabilidad intestinal y la carga homotóxica sistémica.
10. Consideraciones sobre seguridad, evidencia y límites del abordaje
La homotoxicología cuenta con un cuerpo creciente de estudios clínicos, aunque aún limitado por criterios metodológicos más estrictos. Los trabajos más sólidos corresponden a Traumeel® S en dolor musculoesquelético y Zeel® T en artrosis de rodilla. Lussignoli et al. (1999) demostraron inhibición de la síntesis de prostaglandinas por Traumeel® en modelos de inflamación experimental. Birnesser et al. (2004) compararon Traumeel® frente a diclofenaco en esguinces de tobillo, sin diferencia significativa en el control del dolor con mejor perfil de seguridad.
Para Zeel® T, el ensayo clínico aleatorizado de Zenner y Metelmann (1992) mostró equivalencia analgésica con ácido acetilsalicílico en artrosis de rodilla. Estudios más recientes (Müller-Löbnitz, 2018) han explorado los mecanismos de Traumeel® sobre la señalización de NF-κB con resultados prometedores.
Es necesario ser claro sobre los límites: la homotoxicología no reemplaza la evaluación etiológica rigurosa, los estudios de imagen cuando están indicados, ni la derivación a cirugía en casos con compromiso neurológico estructural (canal estrecho severo, hernia discal con déficit motor progresivo, síndrome de cola de caballo). El clínico integrativo debe saber cuándo el dolor crónico requiere una intervención convencional urgente y cuándo es el escenario ideal para el abordaje homotoxicológico.
11. Conclusión clínica: una medicina del sistema y de la persona
El dolor crónico no oncológico es, desde la perspectiva homotoxicológica, la expresión más elocuente del fracaso de los mecanismos de depuración y regulación del organismo. No es un enemigo a suprimir, sino una señal a interpretar. La teoría de las fases de Reckeweg ofrece al clínico un mapa preciso para entender el estadio de la enfermedad, seleccionar los medicamentos antihomotóxicos apropiados y guiar la vicariación regresiva con paciencia y rigor.
La integración con acupuntura, fitoterapia clínica, soporte ortomolecular y abordaje psicoemocional no es un agregado ecléctico sino un sistema coherente orientado hacia la restauración de la homeostasis del sistema básico de Pischinger —esa interfase extraordinaria donde el organismo decide, en cada momento, entre la enfermedad y la salud. El médico integrativo que domina esta perspectiva dispone de recursos terapéuticos de una potencia y profundidad que la farmacología convencional, por sí sola, raramente alcanza.
La investigación en homotoxicología avanza y la evidencia se consolida progresivamente. Cada paciente con dolor crónico que logra reducir su carga farmacológica, recuperar su calidad de vida y reencuadrar su sufrimiento en una narrativa de recuperación es, en sí mismo, el argumento más convincente de esta medicina del sistema y de la persona. Si desea explorar este abordaje, puede agendar su primera consulta con el Dr. Pedro Estrada.
Referencias bibliográficas
- Reckeweg, H. H. (1976). Homotoxicología: Salud y enfermedad a la luz de la homeotoxicología. Aurelia-Verlag. Baden-Baden.
- Lussignoli, S., Bertani, S., Metelmann, H., Bellavite, P., & Conforti, A. (1999). Effect of Traumeel® S, a homeopathic formulation, on blood-induced inflammation in rats. Complementary Medicine Research, 6(1), 1–4. PubMed
- Birnesser, H., Oberbaum, M., Klein, P., & Weiser, M. (2004). The homeopathic preparation Traumeel® S compared with NSAIDs for symptomatic treatment of epicondylitis. Journal of Musculoskeletal Research, 8(2–3), 119–128.
- Zenner, H. P., & Metelmann, H. (1992). Therapeutic use of Zeel® Compositum: Results of a multicentre usage observation study of 1,519 patients. Biologische Medizin, 21(6), 611–618.
- Müller-Löbnitz, C., et al. (2018). Traumeel® inhibits NF-κB activation and reduces production of pro-inflammatory mediators in human chondrocytes. Journal of Inflammation Research, 11, 141–151. https://doi.org/10.2147/JIR.S152802
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